En la economía de los países, la competitividad juega un papel importante y es un objetivo que no se puede eludir, mirando lo macroeconómica a nivel de sectores y de empresas.
Colombia es un país con un alto índice de corrupción, estamos viviendo un proceso de paz, que conlleva a un período de postconflicto, el estado debe atenuar las brechas de la inequidad en cada rincón de su territorio y generar empleo es una estrategia clave que hará que en el índice social seamos mejor calificados.
“La paz no depende solamente de tratados y promesas. Depende esencialmente de la creación de condiciones que si bien no modifican la naturaleza de los hombres, al menos guían su comportamiento reciproco en una dirección pacífica” (Jean Monnet)
Para hablar de postconflicto, se deben tener en cuenta aspectos vitales como reparación de víctimas, la justicia transicional, participación en política, restitución de tierras, desarme, oportunidades de empleo para reinsertados, pero por sobre todo se debe hacer énfasis especial a la competitividad económica del país después de que finalice todo el proceso.
En el séptimo foro “Agenda para un nuevo gobierno 2016-2019”, organizado por el Instituto de Estudios Regionales y Metropolitanos de la Universidad Pontificia Bolivariana y EL COLOMBIANO, se desarrolló un debate sobre diferentes retos que tiene el país para ser más competitivo.
Fernando José Restrepo Escobar, economista con especialización en mercadeo internacional, habló sobre la desigualdad económica de las regiones y la corrupción como factores que impiden mejorar los índices de competitividad en el país. Ana María Velásquez, coordinadora de competitividad en Pro Antioquia, hizo énfasis en los compromisos de los futuros alcaldes y gobernadores del postconflicto. Por último, Juan David Pérez, gerente Seccional de la Andi, entregó un panorama financiero de las regiones que afecta en la competitividad.
La población campesina, de donde vienen muchos combatientes, no ha podido apropiarse de la tierra. Solamente el 35% de la clase rural tiene acceso a la tierra y de este porcentaje el 70% tiene problemas de legalidad y propiedad”, apuntó Restrepo.
En lo laboral, las habilidades, los conocimientos y los costos tiene alta incidencia en la productividad, haciendo la diferenciación del producto y la empresa con una mano de obra calificada donde se crean mercados de trabajo internos y se debe tener capacidad para retener a los empleados calificados.
Ana María Velásquez, manifiesta que el reto principal del Estado, consiste en “generar las condiciones para que las personas desmovilizadas puedan restablecer su vida y tener una segunda oportunidad, con garantías de empleo, salud, educación...”.(
SANTIAGO VALENZUELA A. Y MARTHA ARIAS SANDOVAL | PUBLICADO EL 06 DE MAYO DE 2015. RECUPERADO DE: HTTP://WWW.ELCOLOMBIANO.COM/COLOMBIA/EL-EMPLEO-Y-LA-COMPETITIVIDAD-ANTE-UN-POSIBLE-POSCONFLICTO-GL1863679)